Llevo toda la mañana dandole vueltas a donde iniciar este post y al final,mas que nada por su extension,he decidido abrirlo aqui.Si estimas oportuno cambiarlo a "ESTE FINDE",lo dejo en tus manos Adol.Espero poder transmitiros con el,una pequeña parte de lo que senti yo anoche y habra merecido la pena escribirlo
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¡¡¡DE INFARTO!!!
Despues de una semana,sin que los guarros visiten mis cebaderos sin ningún motivo aparente,anoche decidi dejar el arco y coger mi viejo 444 para ir a sentarme un rato en un nuevo cebadero que he hecho este año,en el que solo he hecho una espera con la única entrada de un precioso zorro.
Este cebadero me impide el uso del arco,no por la distancia desde el puesto que esta a catorce metros,sino porque esta enclavado al lado de un barranco,poblado de espesos zarzales y cañaverales de gran tamaño,que en caso de dejar herido al animal y con ocasión de huir,le darían un refugio del que seria poco menos que imposible,poder recuperar su cuerpo.Por esa razón me veo en la obligación de ponerme en este puesto con el rifle,lo cual me hace ir un poco a desgana,pero una espera es una espera y a falta de otro lugar mejor,elegi ponerme aquí.
El puesto esta ubicado en el suelo,en la cúpula de un gran algarrobo separado de otro de parecido porte que esta enfrente ,por un pequeño claro que baja a modo de terraza,hasta el lugar donde esta el cebadero.Un poco mas alejado,al frente del puesto,un pino que el guarro utiliza como rascadero y que también se ve,aunque con alguna dificultad,desde el puesto.
Al llegar al cebadero,que había revisado el miercoles sin que estuviese tocado,me encuentro un par de piedras apartadas y un poco de maiz esparcido entre ellas.Ha debido ser de esa misma noche del miércoles.Debo decir,que me esta costando fijar en este cebadero al guarro.Suele visitarlo una vez por semana a lo sumo y algunas semanas ni aparece por allí.Pero me gusta lo que veo allí y tengo la impresión de que no debe ser un mal cochino el que lo visita.
Tras arrancar unas ramitas de esparto,para evitar que puedan deslumbrarme si necesito encender la luz,abro mi silla,engancho el catavientos de una rama del algarrobo y me dispongo a esperar tras haber cargado el rifle.
Llega la oscuridad mientras oigo los coches que pasan cada poco tiempo,por la carretera cercana.Incluso tengo que cerrar los ojos cuando viene alguno de frente con las largas puestas,para evitar que me deslumbre el resplandor de los faros.El vaivén de los coches,se ve interrumpido cada cierto tiempo,por la bajada de las barreras de un paso a nivel,que se encuentra a unos kilómetros de allí,pero con la tranquilidad de la noche,se escucha como si estuviese allí mismo.El protocolo siempre es el mismo.Primero el timbre que avisa de la bajada de barreras y un momento de silencio una vez han bajado.Al momento,un pitido del tren que se va acercando y el traqueteo del tren a su paso y alejándose después hacia el pueblo.
Pues asi fue discurriendo la noche,con el ladrido lejano de un zorro al poco de oscurecer como única novedad,hasta que comencé a oir leves ruidos desde el algarrobo que esta frente al puesto.Las hojas secas del algarrobo son muy ruidosas y no cabia duda,de que algo se movia bajo la copa de aquel algarrobo cuyas ramas llegan hasta el suelo,amparando bajo su espesa sombra,cualquier cosa que allí pueda haber.
Pense que debía de tratarse de una rata,pues en ningún momento oi tomar aires o cualquier otro indicador de que pudiese tratarse de un cochino.Estuvo bastante rato sonando la hojarasca hasta que,por el hueco que deja el algarrobo y un gran arbusto que hay pegado a el,al lado del muro que los separa de un campo de naranjos por el que se accede al puesto y que queda en un plano muy superior,me pareció ver deslizarse una sombra,que rápidamente fue a refugiarse a la sombra de otro matorral.
Ya no había duda,el cochino estaba allí.Entre el algarrobo donde yo estaba y el matorral donde permanecia el guarro,solo hay un pelado con algunas esparteras o alguna aluaga,por lo que mi camuflaje e inmovilidad debían de ser absolutos,a riesgo de ser descubierto en cualquier momento al mas leve movimiento.
Por el rabillo del ojo,pude ver el catavientos totalmente inmóvil y no pude reprimir una leve sonrisa bajo mi mascara de ocultación.De pronto,el guarro comenzó a avanzar muy lentamente quedando al descubierto.Pero para mi sorpresa,no lo hizo de derecha a izquierda hacia el cebadero,sino que avanzo en oblicuo,directamente hasta mi posición.Ya os podeis imaginar la situación,con el corazón a punto de explotar,sin poder mover ni un pelo y con el guarro,que además tenia buen tamaño,parado ¡a tres metros de mi!.
Nunca he tenido un infarto,gracias a Dios,pero me imagino que salvo por la ausencia de dolor en este caso,debe de ser una sensación al menos parecida a la que yo sentí en ese momento.Que largos se hicieron esos escasos minutos con el guarro a tres metros.Con un rápido movimiento,puede que hubiese podido tirarle.Pero no era ese el objetivo.Habia que dejarlo cumplir y tirarle,si llegaba el caso,en el sitio deseado.La espera y la improvisación no son buenas aliadas,asi que aguante como una piedra,hasta que el guarro se dio la vuelta y volvió sobre sus pasos para meterse otra vez,bajo el algarrobo por el que había estado hozando poco antes.
Mientras hacia lo posible por recuperarme del subidon de adrenalina,me preguntaba si no se habría esfumado la posibilidad de hacerme con este guarro,que no dio muestras en ningún momento de haberme descubierto,a pesar de estar delante de mi,sin mas protección que el camo de mi ropa y algunas ramitas de esparto.No pude evitar pensar en esos momentos en lo bien que me hubiese podido venir en esa situación un guillie,que ayudase a camuflar todavía mas mi silueta.La algarabía propia de una piara con rayones,sono al otro lado del barranco,apartándome de mis reflexiones sobre el guillie y poniéndome de nuevo en alerta.
Comence a albergar esperanzas,al seguir escuchando de vez en cuando,la hojarasca bajo el algarrobo de enfrente.El guarro seguía allí.
Debio pasar como media hora,con sus idas y venidas de coches y el paso del tren,mientras el guarro seguía a lo suyo frente a mi,cuando repitió la misma jugada que había hecho un rato antes,aunque esta vez,sin tantos miramientos y un poco mas rápido.Esta vez,todavía vino mas directo hacia mi puesto e incluso me pareció tenerlo mas cerca.Pense que venia directamente a embestirme.Pero evidentemente,algo debió de recelar cuando de pronto se metió bajo las sombras de la copa de mi algarrobo y cruzo por debajo de el,por detras de mi silla,volviéndome a dejar al borde del infarto.Cuando consegui volver a recuperar mi estado normal,observe que el catavientos indicaba una leve brisa desde mi derecha y hacia mi cara y tuve claro que el guarro ya no volveria a entrar esa noche.
Aguante un par de horas mas por si acaso y por aquello de no meterme en la cama con la sobredosis de adrenalina recibida.La brisa iba en aumento y en la misma dirección,asi que,tras haber intuido el final del partido de la selección,con resultado favorable por los cohetes que escuche,comencé a recoger despacio y en silencio,todos los archiperres.
Ya había guardado la manta en la mochila y había plegado la silla.Solo me faltaba meter el rifle en la funda cuando,de pie como estaba,el ruido de la hojarasca me hizo volver al estado de alerta máxima.Pense:mira que como sea el guarro otra vez,con todo ya recogido.Me agache despacio mientras se acercaba el ruido y busque el bulto oscuro,pero me sorprendió una raya blanca que venia directa hacia mi.Pense en principio en un zorro o una jineta,pero pronto se disiparon mis dudas,cuando aparecieron frente a mi,una pareja de tejones que se quedaron a dos palmos de mi.¡No lo podía creer! Con solo estirar el brazo podría haberlos tocado.Se mostraban tan confiados,que opte por tirar una piedra y espantarlos,para evitar que bajasen hasta el cebo y acabaran con la comida reservada para el guarro.Aproveche la huida de los tejones y el paso en ese momento,de un coche por la carretera, para abandonar el puesto y marcharme,después de pasar una espera de infarto.